
Fieles musulmanes orando en mezquita
En el año 2017, Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, al dirigirse a los emigrantes turcos residentes en la Unión Europea les exhortó diciendo: «Sois el futuro de Europa. Tened cinco hijos, no tres. Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres».
Este es el plan islámico, conquistar Europa silenciosamente por las migraciones y la demografía. Al mismo tiempo se aprovecha la descristianización de nuestras sociedades para el avance de la islamización de la vida ordinaria en todas sus manifestaciones (vestimenta, educación …), para finalmente llegar a las instituciones, de modo que Europa acabe bajo la ‘sharía’, la ley islámica (código de conducta integral de la vida de los musulmanes). Es una forma de acceder al poder político desde la base, por el avance en la sociedad.
La revista francesa Valeurs Actuelles acuñó el término ‘conquista silenciosa’ para referirse al proceso de islamización en algunos países europeos como Francia y que podría ser perfectamente exportable a España. Se trata de penetrar poco a poco y siempre de manera sigilosa. Se levantan mega mezquitas, se empuja a la población musulmana a emigrar a las naciones europeas y, sobre todo, se invierten ingentes cantidades de dinero en la propagación de su fe.
Y es preciso reconocer que los hechos y la lógica democrática dan la razón al presidente turco. Mientras Occidente está inmerso en la destrucción de su propia identidad cultural y religiosa, pretendiendo acabar con todo vestigio de su herencia cristiana, el mundo islámico no tiene ninguna intención de renunciar a su cultura, ni a su religión.
Europa está inerme espiritualmente ante el islamismo, devastada por las ideologías que impone la izquierda y el establishment, y afectada por la crisis del cuerpo eclesial católico. Por ello, la fuerza expansiva del islam reside en la debilidad de la sociedad secularizada a la que se enfrenta.
El avance en la islamización de Europa. La conquista silenciosa: sustitución demográfica y penetración social y cultural
En Europa crece de forma continuada la población musulmana, por la inmigración y la natalidad, y representa ya en torno al 6% de la población. Se estima que Europa cuenta con unos veinticinco millones de musulmanes que son ciudadanos europeos y a los que hay que sumar otros trece millones de inmigrantes musulmanes actualmente en territorio de la Unión. La edad media de los musulmanes europeos es 32 años, frente a los 40 años del conjunto de la población y frente a los 42 años de las personas que se definen a sí mismas como cristianas. La tasa de fertilidad en las familias musulmanas en Europa es de 2,2 hijos por mujer frente a los 1,5 hijos por mujer de las familias no musulmanas.

El país con un mayor porcentaje de población musulmana es Francia. Con 68 millones de habitantes, 19 millones son inmigrantes o hijos de ellos, y 7 millones de franceses son musulmanes, en torno a un 10% de la población (Datos del Institut National de la Statistique et des Études Économiques, INSEE; y Institut National d’Études Démographiques, INED). Esa cifra consolida al islam como la segunda religión de Francia, y forma parte de una metamorfosis en curso de la identidad demográfica y social del país. El 20% de los recién nacidos en 2019 tenía nombre de pila musulmán.
En España el número de musulmanes es también creciente. Según datos de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), en nuestro país viven 2,5 millones de musulmanes (cifras de 2024), de ellos, 1,15 millones, el 45%, son de nacionalidad española, y 1,3 millones son extranjeros, la mayoría originarios de Marruecos (920.693), Pakistán (108.594), Senegal (89.207) y Argelia (74.758). En conjunto representan según los últimos datos del ‘Estudio demográfico de la población musulmana’ en torno al 5% de la población total, 49,5 millones (INE 2025). El alto porcentaje de musulmanes con nacionalidad española se debe según UCIDE a la política de nacionalizaciones de los últimos años.
La Comunidad de mayor población musulmana es Cataluña con 694.046 personas (la mayoría de origen marroquí), y supone el 8,2% de la población catalana (8,2 millones de habitantes) y el 28% del total de musulmanes en España, un dato significativo pues Cataluña representa el 16% del total de la población española. Le siguen Andalucía, la comunidad más populosa, 8,7 millones de habitantes, de ellos el 4,5 % musulmanes (417.139), el mismo porcentaje de la Cdad. de Madrid, con 323.700 (en ella la mayoría, 206.934, a diferencia de otras CC.AA. tienen nacionalidad española), Cdad. Valenciana (278.370) y Región de Murcia (146.744). La mayor presencia de marroquíes en Cataluña es fruto de la política del nacionalismo que primó su inmigración frente a los hispanoamericanos, cuya llegada masiva podía alterar su proyecto de construcción nacional y una sola lengua, el catalán. Hoy en zonas de Cataluña, como la localidad de Salt (34.000 habitantes) en la provincia de Girona, el 40% de la población es extranjera y ya tiene más mezquitas (7) que templos católicos (2). La política nacionalista de favorecer ese tipo de emigración ha tenido efectos sociales y políticos, así ha surgido un partido independentista contrario a la inmigración, Aliança Catalana, nacido en Ripoll en 2020, que ya cuenta con dos diputados en el parlamento catalán y catorce concejales en distintos ayuntamientos, y al que la encuestas sitúan en tercer lugar en próximas elecciones catalanas.
Construcción de mezquitas en toda la Unión Europea.
La construcción de mezquitas es un elemento fundamental en la expansión del islam en Europa, siendo los principales países financiadores Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Mezquita en Suecia
Llama la atención el gran y rápido crecimiento de los centros de culto islámicos en los países europeos. Así en Suecia, un informe del diario Samnytt estima que el número de mezquitas se ha incrementado un 4.200% en menos de 25 años, pasando de unos pocos espacios de culto a 300 en la actualidad, cifra confirmada por la Agencia Sueca de Apoyo a las Comunidades Religiosas (SST). Este crecimiento exponencial contrasta con la disminución constante de fieles en la Iglesia Luterana Sueca, que ha caído un 50%, a pesar de haber sido durante siglos la religión oficial del Estado. En la financiación de los centros está el gobierno sueco, reparte cada año millones de coronas a las asociaciones islámicas registradas, y las aportaciones de Arabia Saudí, Irán, Qatar o Turquía.
En España, según el Observatorio del Pluralismo Religioso (entidad ligada al Ministerio de Justicia y la Fundación Pluralismo y Convivencia), hay 1.983 mezquitas (2025), distribuidas en 1.044 municipios, lo que muestra la expansión del islam en zonas rurales y su crecimiento, pues esta cifra es el doble de la de 2011, en torno a 1.000. El mayor número se concentra en Cataluña (375), Andalucía (333), Cdad. Valenciana (245), Madrid (142); las CC.AA con menos centros son Cantabria (6) y Asturias (12).
La confesión islámica avanza en las escuelas. Los musulmanes ya son el grupo escolar más numeroso en Viena.

Estudiantes musulmanas
Los estados asisten hoy a un crecimiento de los estudiantes musulmanes en las escuelas, como es el caso de Austria, donde la confesión islámica es mayoritaria en los centros escolares de Viena. Las escuelas vienesas están experimentando una transformación que trasciende el ámbito educativo, que afecta a la identidad y la convivencia. Las cifras muestran un cambio cultural y religioso avanzado.
Los datos del presente curso escolar en sendos estudios de Kronen Zeitung y de Libero “Viena, cómo el Islam conquista las escuelas”, ponen de manifiesto que en los centros de primaria y secundaria de Viena los alumnos de fe islámica son mayoría, suponen el 41,2%, frente al 34,5% de cristianos (17,5% católicos y 17% ortodoxos y protestantes), una cuarta parte no son religiosos. Es importante señalar que respecto al año anterior el porcentaje de alumnos musulmanes ha aumentado casi 2 puntos. En 2016/17, los estudiantes católicos eran el grupo religioso más numeroso, representando el 31% de la comunidad estudiantil de la escuela primaria y secundaria en comparación con el 28% de los musulmanes, pero desde entonces el aumento de estos estudiantes ha sido exponencial, mostrando una tendencia creciente imparable. Los informes señalan que la juventud musulmana en Viena es en promedio, más religiosa, pero también que adopta actitudes discriminatorias, como el rechazo de la igualdad entre hombres y mujeres, y episodios de destrucción de crucifijos y Biblias.
Esta evolución muestra una pendiente resbaladiza que no sólo concierne al ámbito educativo, sino que puede involucrar incluso a las más altas instituciones y a los órganos legislativos, modificando profundamente el rostro de nuestros países y la identidad de nuestros pueblos. Países como Francia, Bélgica o Suecia lo están constatando con creciente preocupación; pero incluso allí donde (por ahora) no hay una mayoría islámica, el mismo destino ya se puede vislumbrar en el horizonte.
En España hay 390.979 niños musulmanes escolarizados en tramos de enseñanza obligatoria, el 26,7% en Cataluña. La Comisión Islámica española recuerda a las familias «el derecho a la enseñanza islámica en centros públicos y concertados» y se facilita a los niños los libros «Descubrir el Islam», supervisados por ella y adaptados al currículo oficial de enseñanza del islam. La Comisión defiende así mismo el uso del hiyab en clase (según el código de vestimenta islámica, pañuelo o velo para la cabeza y cuello que deben usar las mujeres) y reclama una alimentación adaptada a «los preceptos islámicos», el menú halal. Hoy se imparte la clase de religión islámica en Educación Primaria en Canarias, Baleares, Cdad. Valenciana, Castilla-La Mancha y País Vasco; y en Primaria y Secundaria en Andalucía, Aragón, Ceuta, Melilla, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia y La Rioja; no se imparte en Cantabria, Asturias, Galicia y Navarra.
La penetración cultural, social e institucional.
En democracia los gobiernos, las leyes, las constituciones y los derechos consagrados en las mismas dependen del voto popular. Y cualquier grupo de población puede tener influencia, depende tanto de su número como de su voluntad de imponer su propia visión del mundo. La población cristiana de Europa es todavía una gran aunque decreciente mayoría, pero hace tiempo que renunció a defender su visión del mundo y está asumiendo las ideologías woke que la destruyen. La creciente minoría musulmana, por el contrario, es muy militante, por lo que resulta inevitable una creciente influencia a todos los niveles. Y no es necesario que sean mayoría, basta con que sean influyentes para incidir políticamente.
Actualmente la representación musulmana en las instituciones ha aumentado en toda Europa, especialmente en países con grandes comunidades inmigrantes (Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos). Estos políticos ocupan cargos locales (alcaldías, concejalías) y nacionales (ministerios, parlamentos), y cargos con gran poder. En el gran Londres los musulmanes se han hecho fuertes en los ayuntamientos, hay 500 concejales de esta confesión, y cuentan con el alcalde de la capital, Sadiq Khan es alcalde de Londres desde 2016. Otro político que logró un cargo relevante es Ahmed Aboutaleb, alcalde de Rotterdam (2009-2024), la primera ciudad portuaria de Europa, y que en 2021 fue co-ganador del premio al Alcalde Mundial 2021 que otorga la City Mayors Foundation.
Hay un creciente peso de las comunidades musulmanas y su cultura en el tejido social europeo. El proceso de islamización avanza con firmeza en los países con una importante población musulmana, y prueba de ello son las nuevas generaciones. En Francia en 2019, el 20% de los recién nacidos tenían un nombre de pila árabe-musulmán. En Alemania, Mohamed ya es el nombre más popular en tres estados: Berlín, Bremen y Hamburgo, nombre que encabezó en 2024 la lista de los más impuestos a los varones recién nacidos, seguido por Hesse (ocupó el segundo lugar) y Renania del Norte-Westfalia (tercero); el avance es constante y progresivo. Lo mismo sucede en el Reino Unido, donde este nombre lleva años figurando entre los más comunes, en 2023, fue el nombre más popular en Inglaterra y Gales.
Los expertos apuntan a que esta evolución refleja un cambio demográfico y cultural con incidencia en la identidad y el rumbo sociocultural de los países europeos. La sustitución demográfica con sus efectos sociales, culturales y políticos que muchos analistas han señalado en los últimos años y que ha sido ridiculizado por los partidos de izquierda, se está produciendo gradualmente.
La transmisión de la religión es esencial en las familias musulmanas. Los estudios de los institutos franceses antes citados, INSEE e INED contienen aspectos significativos. En la cuestión religiosa la familia musulmana francesa es más proclive que la familia cristiana o agnóstica a transmitir sus convicciones. Un 67% de los católicos franceses procuran transmitir su religión a sus hijos, frente a un 91% en las familias musulmanas. Tan solo un 6% de los católicos considera que la religión es una señal de identidad, mientras un 30% de los musulmanes estiman que es la matriz de su identidad individual, familiar y social. Y en cuanto al velo de las mujeres, el uso en sus diversas modalidades en la vida diaria ha crecido en Francia de modo exponencial, un 55% en los últimos diez años.
La celebración oficial del Ramadán se está incorporando a la sociedad europea. El Ramadán, mes sagrado de ayuno y uno de los pilares del islam, se está convirtiendo gradualmente en una festividad reconocida en los países europeos. Está saliendo del ámbito de las comunidades musulmanas para incorporarse a la sociedad con celebraciones varias, como la realización de eventos públicos o la iluminación especial en ciudades como Londres y Fráncfort, con decoración de calles importantes.

En España, la Comisión Islámica de España agradeció en un comunicado al Gobierno socialcomunista su «agradecimiento y reconocimiento» «por su labor durante las semanas previas» al Ramadán. El mes de celebración de esta festividad es variable, en 2025 se celebró del 28 de febrero al 29 de marzo.

Celebración de fin de Ramadán 2024 en Almería con 4.500 fieles, 10-04-2024
El actual fenómeno migratorio resultado de un plan mayor para cambiar la identidad de Europa.
Desde la Iglesia Católica hay voces cualificadas que señalan que el actual fenómeno migratorio es el resultado de un plan mayor de una élite política con una agenda global. El obispo Athanasius Schneider es una de estas voces, y denuncia desde hace años que políticos y organizaciones internacionales han diseñado el reasentamiento de ciudadanos de mayoría musulmana en países cristianos europeos con el objetivo de cambiar su identidad. Se abusa del término «refugiados», dice, e incluso en la Iglesia se instrumentaliza la Biblia para justificar la inmigración masiva. En una entrevista reciente (la Bussola, 23-08-2025), ha afirmado: «El fenómeno de la ‘inmigración’ es fruto de un plan orquestado, largamente planificado, por potencias internacionales para cambiar radicalmente la identidad cristiana del pueblo europeo», «estas potencias están explotando la enorme autoridad moral de la Iglesia y sus estructuras para lograr con mayor eficacia sus objetivos anticristianos y antieuropeos. Para ello se abusa del concepto mismo de humanismo e incluso del mandamiento cristiano de la caridad».
El obispo Schneider pone de manifiesto que esto se confirma con hechos políticos concretos. Con el pretexto de la integración se están introduciendo prácticas religiosas islámicas en las escuelas y la vida pública, y así políticos alemanes expresaron sus saludos por el inicio del Ramadán en los principales medios de comunicación, mientras que, con el inicio de la Cuaresma, la mayoría católica no recibió un mensaje público similar. En guarderías y escuelas primarias públicas de Europa, el profesorado de varios países lleva a los niños a visitas guiadas a mezquitas y les muestra los gestos de la oración musulmana. Si estos niños fueran llevados a las iglesias católicas a rezar, sin duda estallaría una oleada de protestas sin precedentes. En suma, Mons. Schneider pide abrir los ojos y afrontar la realidad tal como es.
El Papa Juan Pablo II, expresó a un estrecho colaborador, el obispo Mauro Longhi, su preocupación tras una visión sobre el islam y Europa, confidencia desvelada por éste en una conferencia en Bienno (Italia) el 22 de octubre de 2017. Juan Pablo II habría manifestado: «Veo a la Iglesia del tercer milenio afligida por una plaga mortal, más profunda y dolorosa que las de este milenio – el comunismo y el totalitarismo nazi –, se llama islamismo. Invadirán Europa». E indicó la respuesta: «La Iglesia del tercer milenio, deberá contener la invasión. No con las armas, que no bastarán, sino con la Fe vivida íntegramente».
El islamismo político y el «entrismo» en la sociedad. El caso de Francia.
Un informe de la inteligencia francesa ha puesto de manifiesto una red de expansión vinculada a los «Hermanos Musulmanes» y otras organizaciones islámicas que amenaza a toda Europa.
En abril de 2024, el Ministerio del Interior francés realizó un documento sobre el islamismo político y su infiltración en el país, el informe titulado «Hermanos Musulmanes e islamismo político en Francia», que se hizo público el 2 de mayo de 2025. Los «Hermanos Musulmanes» es un movimiento político-religioso que pretende la implementación del islam en todos los aspectos de la vida, incluyendo la política, y que utiliza el «entrismo» en los ámbitos de la sociedad para influir desde dentro; es una estrategia de origen trotskista que busca integrar pequeñas organizaciones revolucionarias en estructuras políticas más grandes. Se trata de infiltrarse profundamente en instituciones y en la sociedad con el fin último de imponer la sharía.
La Hermandad es una de las organizaciones islamistas más influyentes del mundo árabe y cuenta con red internacional. En Francia se apoya en estructuras sólidas en ámbitos primordiales, y se difunde dentro de los ecosistemas locales. Su organización internacional tiene el centro de sus actividades entre Turquía y Europa, y ha establecido su sede institucional europea, el Consejo de Musulmanes Europeos, en Bruselas. También está implantada en Alemania, Austria y el Reino Unido.
Según el informe del Ministerio del Interior, la Hermandad ha establecido en Francia desde hace casi cuarenta años una sólida red, basada en una estructura central – Musulmanes de Francia (heredera de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia) –, y en un conjunto de organizaciones cultuales, sociales y educativas. Existen 139 centros de culto dependientes directamente de la Hermandad, que son la principal difusión del movimiento y tienen una influencia notable en 55 departamentos; representan en torno al 7% de los 2.800 lugares de culto censados, y a los que se suman otras sesenta mezquitas no afiliadas próximas al movimiento. La Hermandad es una de las tres corriente fundamentalistas que controlan centenares de mezquitas francesas, las otras son la facción del salafismo y el islam turco
Los «Hermanos Musulmanes» también ocupan el sector de la educación, una de sus prioridades; según el informe, 21 institutos con más de 4.200 estudiantes están vinculados a la Hermandad. En todo el país hay 815 escuelas coránicas con un total de 66.050 alumnos menores de edad, y el velo femenino sigue siendo la bandera de la preservación del islam. Además de los centros de culto y la educación la Hermandad tiene como pilares la acción social y la formación teológica. Ha creado una estructura de ecosistemas locales desde los que se difunde el islamismo y que enmarca toda la vida del musulmán. La influencia se amplifica en el mundo virtual, y según el Instituto Montaigne, el 90% del contenido religioso en línea es de inspiración rigorista y, en primer lugar, salafista.
El informe no se limita a Francia. Destaca que varias organizaciones islámicas europeas, como la Federación de Organizaciones Islámicas en Europa y el Consejo Europeo de Fatwas y otros grupos, se inspiran en la acción de los «Hermanos Musulmanes». También advierte del peligro de redes yihadistas como Al Qaeda y el ISIS, que explotan el descontento y marginación para reclutar a jóvenes europeos. Y cabe señalar que desde 2014, ha habido más de 30 atentados mortales en el continente.
La conclusión del informe pone de manifiesto que Francia es una puerta abierta para el islamismo, y que existe una red en expansión vinculada a la Hermandad y otras organizaciones que amenaza a toda Europa. Respecto al «entrismo», muestra que los islamistas están infiltrados en todos los ámbitos de la vida colectiva francesa con el fin de fortalecer el sentido de pertenencia comunitaria entre los musulmanes, transmitir valores religiosos y alimentar una lógica de separación. El objetivo es reunificar la Umma, la nación musulmana, y establecer una sociedad islámica global. En sociedades sin tradición musulmana, quieren hacer que se “cumpla la sharía” hasta que naturalmente se “entreguen” al islam. En un momento en que Francia y toda Europa está consumida por un malestar existencial y devastada por las ideologías, la identidad europea está en peligro.
Europa inerme espiritualmente ante la islamización apoyada por la izquierda y el establishment
Occidente se encuentra actualmente en un momento crucial, y Europa, según notorios historiadores, en una situación terminal: se niega a sí misma y está inmersa en un suicidio ético y cultural, así como biológico, consecuencia del anterior. La crisis de Occidente tiene sin duda una larga trayectoria, pero en ella es esencial el avance desde el siglo XX impulsado por la izquierda de ideologías de origen marxista, englobadas hoy en el denominado «marxismo cultural», que se imponen de modo totalitario en regímenes considerados democráticos. Los postulados de la ideología neomarxista del pensamiento único de la «corrección política» –que incluye el “derecho al aborto” y la ideología de género–, pertenecen al ámbito político, pero se aplican a todos los aspectos de la cultura y la sociedad. Su avance hegemónico lleva a la destrucción de la identidad histórica y cultural de las naciones. Mediante las leyes y la manipulación del lenguaje se desarrolla en Occidente una fuerte ingeniería social para cambiar las ideas y las costumbres, y crear una sociedad que pone en crisis la vida misma y lleva a la destrucción de nuestra civilización, que es el objetivo.
En el origen de la decadencia moral y cultural de Occidente está la inclusión del aborto como derecho de la mujer en la legislación y su amplia aceptación social; se niega el derecho a la vida de los niños por nacer y se justifica su homicidio, pero el Papa Benedicto XVI advirtió: «No hay homicidios pequeños». La ideología de género busca destruir la base antropológica en la que se asienta la sociedad, su meta es lograr una sociedad sin clases de sexos, implantando la indiferenciación sexual por medio de la deconstrucción del lenguaje, de la relación familiar, la reproducción, la sexualidad y la educación.
El apoyo a la inmigración y al multiculturalismo forman parte de la «corrección política». La izquierda considera aliado al islamismo en el objetivo de la destrucción de la civilización cristiana en Europa y el establishment impulsa la islamización a través del apoyo a la inmigración musulmana. Y a quienes defienden su identidad cristiana y europea, sean gobiernos, partidos, o asociaciones, y ponen barreras a la inmigración y al avance del islamismo son denigrados y tachados de xenófobos o de ultraderecha.
La izquierda y el islam una alianza conveniente. El caso de España, los atentados islamistas de 2004 en la configuración de la política actual.
Si a la izquierda le conviene el islamismo para la destrucción de la Europa cristiana, a éste le conviene por las mismas razones el avance político de la izquierda. Y si está constatado, como se ha visto, el apoyo financiero externo a la expansión religiosa, cultural y social en nuestro continente, cabe considerar que también se produce este apoyo a nivel político para inclinar la situación de los países hacia sus intereses.
En España, cabe recordar y destacar que los atentados islamistas de 2004 fueron determinantes en el acceso al poder del socialismo actual. Los analistas coinciden en que dichos atentados, previos a las elecciones generales del día 13, con 193 víctimas mortales y 2.000 heridos, fueron decisivos en el triunfo del PSOE, y no sólo significó un cambio de gobierno como en los años ochenta, sino que implicó en palabras del historiador Stanley Payne, «el inicio de un nuevo ciclo de historia política».

El PSOE que llegó al poder en 2004 no era continuador de la socialdemocracia de Felipe González, sino un partido que recobraba sus raíces marxistas y decidido a llevar a cabo un proceso de «transición al socialismo», a fin de revertir el resultado de la Guerra Civil y enlazar con la fracasada y funesta II República. El proceso iniciado en 2004 ha seguido hasta hoy con el actual gobierno socialcomunista, ya que el gobierno del PP (2011-2018) consolidó las reformas socialistas anteriores – la Ley de Memoria Histórica, el instrumento esencial de la transición socialista, y las leyes de ingeniería social –, pues a pesar de disponer de mayoría absoluta en su primer mandato (2011-2015) las mantuvo, traicionando sus promesas electorales. También facilitó el acceso directo del PSOE al gobierno en 2018, al no convocar elecciones previamente a la moción de censura que presentó este partido.
Las dos elecciones generales posteriores no dieron la mayoría al socialismo pero ha podido gobernar desde entonces apoyado en un frente popular de socialistas, comunistas e independentistas catalanes y vascos, incluidos los herederos de la organización terrorista ETA. Son elementos de la transición socialista que desarrolla el PSOE, por la legislación y la política: el revisionismo histórico de carácter totalitario; las leyes de ingeniería social del marxismo del s. XXI; inserción en la educación de las ideologías de ingeniería social y el adoctrinamiento histórico; amedrentamiento de la jerarquía de la Iglesia Católica ante la «corrección política»; persecución de valores católicos y patrióticos en la sociedad, calificados de «franquismo cultural»; la erosión de la Monarquía, la separación de poderes y la unidad nacional. Un balance devastador.
«Disolución», un profundo análisis sobre la situación de Europa.
Sobre la situación de Europa y en general de Occidente, la reciente obra «Dissoluzione. Perché la nostra civiltà sta morendo» (Disolución. Por qué nuestra civilización está muriendo), del historiador italiano Martino Mora, contiene un riguroso juicio teórico global sobre nuestra época.

La obra analiza desde una auténtica metafísica el ocaso del Occidente cristiano, mostrando cómo el proceso en curso no es sólo una degeneración moral o política, sino una opción radical contra el orden del ser, contra el Logos creador, contra la realeza social de Cristo. La disolución, según Mora es en sentido estricto, dice el profesor Daniele Trabucco, la desarticulación del ordo entium (el orden de los seres) y del ordo bonorum (el orden de los bienes): el rechazo de la participación en el Ser y la sustitución del actus essendi (acto del ser) por el puro juego de fuerzas, intereses y voluntades cambiantes.
«Dissoluzione» examina las causas profundas de la subversión, las formas históricas y políticas adoptadas, y las figuras antropológicas y culturales generadas. A ello suma la crisis interna del cuerpo eclesial católico y el gran escenario global en el que todo ello se inscribe. Todo sigue un mismo camino: desde las raíces metafísicas hasta los frutos sociales. Son figuras de la subversión: el individualismo disolvente, el igualitarismo ideológico, la absolutización del Estado moderno y, en fase terminal, su subsunción en organismos supranacionales; la plutocracia financiera que gobierna sin responsabilidades formales; la revolución sexual, lingüística y pedagógica que moldea las almas desde la infancia.
La revolución antropológica incluye lo políticamente correcto, la neolengua, la antiescuela, la revolución homoerótica, el gran reemplazo cultural. La manipulación del lenguaje se entiende como intento de sustituir la nominatio del ser por una pseudo creación arbitraria, en la que la palabra no indica lo real, sino que pretende producirlo según el deseo. La antiescuela es una voluntad deliberada de interrumpir la tradición, evitar que la generación joven reciba la sabiduría acumulada: una especie de «anticoncepción espiritual» que impide que el Logos se encarne de forma estable en las almas. La revolución homoerótica es una agresión a la estructura binaria de la Creación –masculino y femenino–, una impugnación de lo inscrito en los cuerpos, un intento de disolver la forma en un flujo indeterminado de pulsiones.
Se incluye la reflexión sobre la crisis eclesial católica. El autor ve un cuerpo eclesial en el que elementos extraños –lenguajes, categorías, prácticas tomadas del liberalismo y del humanitarismo secularizado–, han enturbiado la transparencia de la Tradición católica, hasta producir una especie de «cristianismo de los derechos» que ya no se atreve a proclamar el señorío de Cristo sobre las sociedades y las leyes.
Este es el contexto en el que se desenvuelve el avance del islamismo en Europa, del que la izquierda y el establishment con sus ideologías woke son aliados en el objetivo de destruir sus raíces cristianas, impulsando las migraciones y su avance cultural en nombre de un multiculturalismo engañoso. Sin embargo, el fin que buscan no es ineluctable, hay un movimiento de fondo, que también avanza, hacia un renacimiento de la civilización occidental en Europa y América.
Hacia un renacimiento de la civilización occidental: fe, política, cultura.
En el pensamiento único de la «corrección política» la acogida indiscriminada de los inmigrantes es un rasgo identificador y caracterizador de la democracia como tal, y sobre ello no se permite pensar de otro modo, porque cualquier restricción al respecto equivale a una posición racista.
Este argumento da en el clavo de un punto central del debate político actual en el mundo occidental y del fundamento mismo de los sistemas democráticos liberales. Pero precisamente la inmigración indiscriminada, apoyada de forma acrítica por las principales fuerzas políticas y la Unión Europea – sin importar sus efectos, hoy evidentes, sobre la seguridad, el orden público y la coexistencia civil –, constituye una de las principales razones que provocan en las sociedades occidentales el rechazo a sus clases políticas, tanto de izquierda como de centroderecha, y alimentan el ascenso espectacular de fuerzas soberanistas de derecha.

Manifestación de más de 100.000 personas en defensa de la identidad del país y contra la inmigración irregular, Londres 13-09-2025
En Reino Unido el gobierno laborista ha llegado a procesar a manifestantes y comentaristas cuando explotó el escándalo de las bandas de violadores paquistaníes, enterrado durante años por los gobiernos, y siguió denunciando el peligro de una supuesta «islamofobia», cuando un número creciente de votantes ve en cambio una sociedad ingobernable debido a la violencia, el fundamentalismo y el antisemitismo de comunidades de inmigrantes específicas. El apoyo a Reform UK, partido soberanista, aumenta y las próximas elecciones serán sin duda un punto de inflexión en esta cuestión, que enfrenta a multiculturalistas y a partidarios de un cambio firme basado en el cierre de fronteras, repatriaciones masivas y reglas estrictas.
Los partidos soberanistas, la «Nueva Derecha».
Los partidos de la «Nueva Derecha» o soberanistas reivindican la soberanía de las naciones frente a un escenario global donde las naciones pierden margen de maniobra y se les impone ideologías que destruyen su identidad. Con diferencias propias comparten unos valores comunes: « la defensa de la identidad y de las tradiciones europeas, y la civilización cristiana, fruto de su herencia grecorromana y judeocristiana; la defensa de la dignidad humana, las libertades reales y los derechos fundamentales; el compromiso de proteger las fronteras, detener la inmigración ilegal y preservar la identidad cultural ». Frente a amenazas comunes: globalismo, imposición de ideologías, “fanatismo climático”, el ataque a la identidad europea y a las raíces judeocristianas de Europa por la inmigración ilegal masiva y el islamismo; y la persecución para silenciar a disidentes, representantes electos y a millones de europeos que reaccionan ante todo esto.
Los partidos de la «Nueva Derecha» creen que ahora soplan «vientos de cambio» en todo Occidente, especialmente tras la victoria de Trump en EE.UU., pero también en Hispanoamérica –Argentina y otros países–, y en Europa con el avance de las formaciones integradas en los grupos del Parlamento Europeo: Patriotas por Europa (PfE), Conservadores y Reformistas (ECR) y Europa de las Naciones Soberanas (ENS), que hoy suman 191 diputados, lo que los sitúa como segundo bloque de la cámara, tras el formado por la férrea alianza del Partido Popular Europeo (188) y los socialistas (136). Partidos políticos de esos grupos están en los gobiernos de varios países como Italia, Hungría o Chequia.
La reconquista del terreno cultural y moral devastado por el progresismo.
La amenaza de la islamización para la identidad europea ante la creciente población musulmana es real en la medida que Europa está consumida por un malestar existencial y devastada por ideologías destructivas de la misma. Por ello, el reto planteado y asumido por la «Nueva Derecha» es la «batalla cultural», un concepto que se refiere a la confrontación sobre elementos de la cultura social. Y hoy en día la batalla es contra las ideologías neomarxistas englobadas en el progresismo o wokismo –que se inscriben en el pensamiento único de la «corrección política»– y el globalismo, que pretenden cambiar los fundamentos morales y culturales de la sociedad occidental. En esta lid se dilucida la visión del mundo que los hombres mantienen y los principios y valores sobre los que se estructura la sociedad. La batalla cultural tiene como correlato la batalla política, y hoy la libra la «Nueva Derecha», una derecha radical, ya que la derecha clásica ha asumido en buena parte los postulados progresistas (aborto, género, …), y se ha recluido en el economicismo.
La rebelión de los votantes. En las urnas, se está expresando una reacción con raíces muy profundas de los ciudadanos contra la revolución progresista que quiere borrar cualquier atisbo de la Civilización Occidental: el wokismo, el activismo transgénero y el fanatismo ecologista, la inmigración masiva, empujan a los votantes a rebelarse. Analizando los nuevos escenarios políticos, el acreditado académico John Horvat, en reciente trabajo afirma que no basta con oponerse a la revolución progresista, es preciso recuperar las cuestiones morales más candentes, “es hora de reafirmar las cuestiones morales que han sido robadas por las agendas destructivas de la izquierda”. «La regeneración de nuestra civilización atañe a la cultura y la moral, y para que sea auténtica debe reconectarnos con las profundas raíces de nuestra civilización que son las raíces cristianas», señala Horvat, la agenda de la derecha debe seguir oponiéndose a la agenda neomarxista con un programa acorde con los principios y valores propios del orden cristiano sobre el que se edificó la Civilización Occidental, debe ser auténtica y proponer con valentía sus principios.
El renacer católico impulsado por los jóvenes.
Crece la práctica religiosa católica en el Reino Unido
Un reciente informe, titulado The Quiet Revival (El renacimiento silencioso) sobre la práctica del cristianismo en el Reino Unido revela que el número de cristianos, especialmente católicos, aumenta, impulsado principalmente por la generación Z. Si la tendencia se mantiene, los católicos podrían superar pronto a los anglicanos por primera vez desde que el rey Enrique VIII fundó la iglesia anglicana en el siglo XVI.

El informe, una investigación de YouGov encargada por la Sociedad Bíblica, se centra en la práctica real de los fieles de las confesiones cristianas. Describe el fenómeno del crecimiento de esta práctica como un «renacimiento silencioso» que contradice la narrativa de que el cristianismo está muriendo en la cultura actual.
Crece la asistencia a los servicios religiosos, más de dos millones en seis años, revirtiéndose el declive religioso. En el periodo considerado, 2018-2024, la asistencia regular a la Iglesia, excluyendo bodas, funerales y bautismos, aumentó del 8% al 12% de la población adulta. En términos absolutos, supone un salto importante que supera los dos millones de fieles, pasando de 3,7 millones a 5,8 millones de personas. Este crecimiento se produce en todas las franjas de edad, con la excepción con ligeras caídas en las franjas de 45-64 años. El crecimiento religioso lo protagoniza una población joven, masculina y católica. Los jóvenes católicos practicantes ya duplican a los anglicanos. Entre 2018 y 2024, la asistencia a la Iglesia de los jóvenes de 18 a 24 años, aumentó del 4% al 16%. Este es el grupo de edad que asiste regularmente a servicios religiosos, después de los mayores de 65 años. Y en el grupo, el porcentaje de varones alcanza el 21%, frente al 12% de las mujeres, más hombres que mujeres van a la iglesia. Además, el 23% de los jóvenes afirma rezar diariamente, cifra superior al promedio nacional del 17%.
El auge religioso no se produce en todas las confesiones cristianas. Disminuyen los anglicanos, que pasan de ser el 41% en 2018, al 34% en 2024. Por el contrario, los fieles de la Iglesia Católica, representando un 23% en 2018 son actualmente el 31%, y entre los menores de 35 años suponen el 41%, y ya duplican a los anglicanos (el 20%). La confesión anglicana, con su apertura a la ideología woke y al liberalismo teológico está en caída libre, y el número de jóvenes anglicanos practicantes disminuye constantemente. El informe señala que la transformación se produce en un contexto de profunda secularización de la sociedad británica.
Sobre las causas del crecimiento religioso, el coautor de The Quiet Revival, el Dr. Rob Barward-Symmons, señala como razón la búsqueda de las personas del sentido de la vida en un mundo difícil, marcado por una creciente fragmentación social y una crisis de salud mental, especialmente entre los jóvenes, en el que la Iglesia aparece como un lugar donde encontrar significado, pertenencia, consuelo y comunidad.
Los bautismos de Pascua en Francia
En la Vigilia Pascual de 2025, en la noche del 19 al 20 de abril, fueron bautizados 10.384 adultos y 7.404 adolescentes, en total 17.788 nuevos católicos, todo un récord. En cuanto a los datos sociológicos: el 52% de los catecúmenos provenía de ambientes cristianos, y el 4% del islam. La buena noticia del gran aumento de los bautismos de adultos y adolescentes se produce en un panorama dramático del catolicismo en Francia. Según datos de la Conferencia Episcopal Francesa, hay una fuerte caída del bautismo de niños: 380.093 en el año 2000 y 178.388 en 2022; lo mismo ha sucedido con la práctica dominical, que hoy se sitúa en mínimos. En torno al 2% de franceses asisten a misa todos los domingos, de ellos, el 33% tiene más de 75 años, mientras que los jóvenes de 18 a 24 años representan el 7,2% de los asistentes.
Según la socióloga Danièle Hervieu-Léger, la ofuscación de la matriz católica ha llevado a una forma de “exculturación” del catolicismo en todos los niveles de la sociedad, esta expresión viene a describir la incapacidad actual de la Iglesia para nutrir el tejido social y cultural de una sociedad que está perdiendo sus puntos de referencia. Sin embargo, en este panorama, la cifra de bautizados en 2025 que se ha duplicado en tan sólo dos años, indica una dinámica espiritual que tiende a afirmarse.
Respecto a las causas, para los observadores, la epidemia de COVID-19 y los confinamientos tuvieron un papel decisivo en favorecer un retorno a la interioridad. Pero también plantea interrogantes en relación con la realidad social de Francia ¿Se trata de un efecto bumerán de la descristianización del país, que anima a los jóvenes adultos en su búsqueda de identidad? O también en el mismo plano, ¿es el avance del islam político en la sociedad, lo que impulsa a los jóvenes a redescubrir sus raíces? La comunidad islámica está imponiendo sus costumbres: en la escuela, en la administración, en los servicios públicos, y en aras del multiculturalismo se retiran crucifijos, se oculta la Navidad, se eliminan referencias cristianas… y se protege y promueve el velo, el Ramadán y la construcción de mezquitas.
En todo caso, lo relevante es que los nuevos bautizados de la Pascua de 2025 recogen la antorcha de la fe que sus padres no les transmitieron, y se espera de ellos que muestren lo pertinentes que son las respuestas que un catolicismo fiel a sus tradiciones puede aportar a una Francia, devastada por las ideologías y huérfana de fe y de auténticos valores. Este movimiento tan importante muestra una tendencia contraria a las que en las últimas décadas han expresado la decadencia del catolicismo en Francia. Y hay otros hechos en esa línea, con gran protagonismo también de los jóvenes, como la restauración de cruces en el territorio que lleva a cabo la asociación ‘SOS Calvaires’, o la peregrinación anual de Pentecostés a Chartres (43 años) que en 2025 reunió a más de 20.000 personas. Expresan que el catolicismo está vivo en la cultura francesa y que se puede revertir la tendencia global, como está sucediendo en Reino Unido.
Hay que destacar que las peregrinaciones de Pentecostés, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Cristiandad, se están extendiendo por Europa y América. En España, la peregrinación, que ya ha cumplido cinco ediciones, es a Covadonga y en Portugal a Fátima. En América está muy consolidada la de Luján en Argentina y se prepara en EE.UU.

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En la Europa actual estamos viendo la destrucción de la fe y la identidad en muchos países. Avanza la difusión del islam y la desintegración espiritual de las sociedades anteriormente cristianas, de la que es responsable la Izquierda política e ideológica, con un denominador común: el rechazo del Cristianismo. Las fuerzas destructivas operan en las nuevas leyes y los programas políticos, en la disolución de la verdad objetiva, en las estrategias manipuladoras que modifican la sociedad y disuelven el orden cristiano de la libertad, y fomentan las migraciones que empujan el crecimiento del islam, mimado por la izquierda, para acabar con el cristianismo o más precisamente con la Iglesia Católica.
Sin embargo, el fin que buscan no es ineluctable, y para los defensores de la civilización cristiana de sus enemigos aumenta la consciencia del reto planteado: resistir culturalmente y espiritualmente al islam y al materialismo. Y en esta dirección hay rayos de esperanza que se manifiestan en los ámbitos de la fe, la política y la cultura. Son signos luminosos, pero por ahora nos encontramos en medio del drama.