EL MOVIMIENTO PRO-VIDA EN EUROPA (I) : LA PRESIÓN INSTITUCIONAL

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junio 15, 2026

El movimiento ProVida en Europa se enfrenta hoy a un escenario de fuerte presión institucional, tanto por parte de las instituciones de la Unión Europea como por el endurecimiento de las leyes abortistas, las nuevas leyes de la eutanasia y las restricciones a la libertad en varios de sus países.

En este contexto analizamos la situación actual del movimiento y los retos que afronta. En general, las asociaciones mantienen su resistencia a las disposiciones pro-aborto y pro-eutanasia mediante las movilizaciones y la divulgación social en defensa de la vida en todas sus etapas y en la protección de la mujer embarazada.

La Comisión Europea está bloqueando la financiación a entidades ProVida y ProFamilia con el   argumento de que no se adhieren a los que se denomina “valores de la UE”: específicamente el aborto, el matrimonio homosexual y la ideología de género. Los proyectos de financiación de la UE son gestionados por la Comisión Europea, su órgano ejecutivo, y en los últimos años, ha empezado a plantear dichos “valores” como un requisito previo para participar en el espacio de la sociedad civil de la UE y recibir fondos.

La Federación de Asociaciones de Familias Católicas de Europa (FAFCE),fundada en 1997, es una organización con la doble misión de representar institucionalmente la voz de las familias a nivel europeo e internacional, y fomentar la actividad y desarrollo de sus asociaciones. Tiene el estatus participativo ante el Consejo de Europa, es miembro de la Plataforma de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y candidata a obtener el estatus de ECOSOC de la ONU. Su labor se basa en la Doctrina Social de la Iglesia Católica, promueve « la belleza de la familia, su prosperidad y la dignidad de cada uno de sus miembros». Con sede en Bruselas, representa a asociaciones de toda Europa y organiza eventos y campañas para promover políticas familiares, la protección de la infancia, y la oposición al aborto y la gestación subrogada.

Según informó el presidente de FAFCE, Vincenzo Bassi, una de las figuras más influyentes en la defensa de los derechos de la familia y las políticas de natalidad en Europa, la última solicitud de fondos de la Federación fue rechazada porque enfatizaba la importancia de la familia en su solicitud, y FAFCE representa a familias fundadas en la unión de un hombre y una mujer. Las autoridades de la UE decidieron que «este enfoque de familia podría violar las normas de igualdad de la UE» y que además «no realizan suficiente «análisis de género» en sus programas, lo que a su vez podría generar discriminación». Bassi afirmó que FAFCE es objeto de discriminación ideológica basada en la última Estrategia de Igualdad LGBTIQ+ 2026-2030 de la Comisión Europea.

La Alianza Mundial de la Juventud (WYA) es una organización que promueve la participación de jóvenes ProVida y ProFamilia en instituciones internacionales. Ha recibido financiación para proyectos de la Unión Europea en los últimos años, pero parece estar a punto de perderla totalmente debido a su labor en defensa de la vida y la familia. WYA fue acusada recientemente por el grupo openDemocracy, que está financiado entre otros por George Soros, de difundir información falsa sobre el aborto, y como resultado se le denegó oficialmente la financiación del proyecto para el que la solicitaban. Desde su fundación en 1999, la Alianza, mediante su discurso y con políticas y programas, refuta las ideologías dominantes y ha articulado una visión y proyectos arraigados en la dignidad intrínseca de la persona humana, defendiéndola desde la concepción hasta la muerte natural en todo el mundo.

Los valores de la UE que la Comisión promueve se encuentran supuestamente en el Tratado de la Unión Europea o Tratado de Maastricht, de 1992, que también le otorga la autoridad para actuar contra los Estados miembros que no respeten la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de derecho y los derechos humanos, incluidos los derechos de las minorías. La Comisión interpreta que los valores de la UE incluyen la homosexualidad y transexualidad, y el aborto, y deduce que su mandato exige imponerlos como requisitos ideológicos a las organizaciones que reciben subvenciones de la UE.

La presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen

El Parlamento Europeo ha impulsado reformas en la Directiva sobre los Derechos de las Víctimas de Delitos que incorpora el aborto como parte de la asistencia a víctimas de violación, una medida denunciada por plataformas ProVida como una instrumentalización política.

El Europarlamento aprobó el pasado 21 de mayo de 2026 una normativa destinada a reforzar la asistencia y el acceso a la justicia de las víctimas de delitos cometidos en los Estados miembros. Bajo esta premisa, la UE refuerza el acceso a la denominada “salud sexual y reproductiva” de las víctimas de violencia sexual, blindando los servicios de anticoncepción de emergencia e incluyendo el acceso al aborto. 

Se trata de la Directiva (UE) 2026/1472 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de junio de 2026, por la que se modifica la Directiva 2012/29/UE, por la que se establecen normas mínimas sobre los derechos, el apoyo y la protección de las víctimas de delitos, y por la que se sustituye la Decisión marco 2001/220/JAI del Consejo. La reforma fue aprobada con 440 votos a favor, 49 en contra y 84 abstenciones. Los Estados miembros deben transponer íntegramente la norma a su legislación nacional.

El movimiento ProVida valora los aspectos positivos, los avances en la protección de la dignidad humana y determinadas medidas como las líneas telefónicas de ayuda a las víctimas comunes en toda la Unión, la evaluación individual de las necesidades de las víctimas, el acceso a la asistencia jurídica y a las indemnizaciones, y una mayor protección de sus datos personales. Pero denuncian la inclusión del aborto por primera vez en una Directiva europea.

  • Inclusión del aborto en la Carta de Derechos Fundamentales (2024). La Eurocámara lo aprobó formalmente con la Resolución 2024/2655(RSP) que enmendaba el art. 3 de la Carta, con 336 votos a favor, 163 en contra y 39 abstenciones,

El Parlamento Europeo aprobó el 11 de abril de 2024 una Resolución que solicita la inclusión del aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, con 336 votos a favor, 163 en contra y 39 abstenciones. Propone una enmienda al art. 3 de la Carta para incluir el aborto como un “derecho fundamental”, exige limitar la objeción de conciencia a los médicos e impedir la financiación por parte de la UE de asociaciones ProVida y Profamilia.

Se solicitaba la enmienda del art. 3 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE para declarar explícitamente: «toda persona tiene derecho a la autonomía corporal y a un acceso libre, informado, pleno y universal a la salud y los derechos sexuales y reproductivos, así como a todos los servicios de salud conexos sin discriminación, incluido el acceso a un aborto seguro y legal».

La Resolución no es vinculante. Para que la modificación de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea sea efectiva es necesario que los 27 Estados miembros de la UE la aprueben por unanimidad, previa aprobación de sus respectivos Parlamentos. Los autores de la resolución sabían que es muy difícil lograr un cambio de la Carta en un tema tan controvertido como el aborto. Sin embargo, la resolución no es inofensiva. Contiene directrices específicas para que los órganos ejecutivos de la UE promuevan activamente el aborto y silencien a quienes se oponen.

Las enmiendas propuestas por los Conservadores y Reformistas Europeos (ERC), liderados por Margarita de la Pisa, eurodiputada de Vox y miembro de la Red Política por los Valores, y la presentada por Identidad y Democracia (ID) fueron rechazadas. La iniciativa fue votada durante la penúltima sesión plenaria del Parlamento Europeo antes de su disolución para dar lugar a las elecciones europeas de junio de 2025, los eurodiputados de VOX en la presente legislatura forman parte del nuevo Grupo Patriotas por Europa (PfE) y el Grupo Identidad y Democracia dejó de existir y sus integrantes de incorporaron a ERC y PfE.

Margarita de la Pisa, eurodiputada de VOX y actualmente miembro del Grupo Patriotas por Europa

La aprobación de la Resolución contó con prácticamente todos los votos de la izquierda (incluidos los socialdemócratas) y los liberales, así como con 43 votos del Partido Popular Europeo. ERC e ID votaron en bloque en contra (excepto dos miembros del primero y uno del segundo).

La nota de prensa del Parlamento Europeo reconocía que la Resolución se impuso gracias al incentivo generado por la inclusión del aborto como un «derecho» en la Constitución francesa. El presidente Emmanuel Macron, principal impulsor de la reforma constitucional en Francia, solicitó al Parlamento Europeo en enero de 2022 precisamente la enmienda a la Carta votada. Macron afirmó que la protección constitucional del aborto en Francia era solo el “inicio de una lucha”, y aseguró que lideraría esa lucha a favor del aborto en Europa porque “fuerzas reaccionarias están atacando los derechos de las mujeres” en diversas partes del mundo.

Esta no era primera vez que se votaba una resolución de este tipo; en julio de 2022 se aprobó otra con 324 votos a favor, 155 en contra y 38 abstenciones.

  • Condena de acciones internacionales contrarias al aborto y al precedente de EE.UU. (2022).

Motivado por la anulación de la sentencia Roe v. Wade por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que estableció que el aborto no es un derecho constitucional en la Nación, el Parlamento Europeo adoptó el 7 de julio de 2022, una Resolución, con 324 votos a favor y 155 en contra, para condenar los denominados “retrocesos globales en salud reproductiva” y exhortar a los países de la UE que mantienen restricciones o prohibiciones (como Malta o Polonia) a eliminar barreras médicas, legales y financieras. En este texto se sentaron las bases institucionales para empezar a demandar el aborto como un derecho humano básico a nivel europeo.

  • Creación de un Fondo Financiero destinado a financiar un aborto accesible en la UE (2025).  El Parlamento Europeo respaldó el 17 de diciembre de 2025,con 358 votos a favor, 202 en contra y 79 abstenciones una Resolución basada en la Iniciativa Ciudadana Europea «Mi voz, mi decisión», para un aborto accesible en la UE.

Esta Resolución insta a la Comisión Europea a crear un mecanismo financiero de adhesión voluntaria, abierto a todos los países miembros y financiado por la Unión, para facilitar el acceso al aborto legal a mujeres que residen en países con legislaciones restrictivas y viajen para abortar. A raíz de la misma la Comisión anunció que los Estados pueden usar fondos sociales de la UE para financiar abortos.

En Francia se ha iniciado desde sus instituciones una «movilización general» tras la inclusión del derecho al aborto en la Constitución, para garantizarlo y apuntando a organizaciones y fundaciones ProVida, para limitar su capacidad de acción y su presencia en la esfera pública.

En esta ofensiva, han situado en el centro de la misma a la «Fundación Jérôme Lejeune», acusada de participar en una estrategia de desinformación a gran escala.

El movimiento ProVida en Francia, estructurado en torno a la movilización masiva, la educación, la actividad asistencial y la bioética, está preparado para hacer frente al contexto de creciente confrontación legal tras la constitucionalización del aborto en el país. Así la tradicional Marcha por la Vida celebrada en su 21 Edición el 18 de enero de 2026, con una participación de más de 10.000 personas, estuvo centrada primordialmente en la cuestión de la eutanasia, en el marco de la tramitación de una ley que va a convertir a Francia en uno de los países con una regulación más permisiva sobre la eutanasia y el suicidio asistido.

Marche pour la Vie es una asociación organizadora de las multitudinarias manifestaciones anuales en París cada mes de enero, en torno al tercer domingo del mes (en respuesta a la entrada en vigor de la Ley Veil que legalizó el aborto el 17 de enero de 1975). El colectivo centra sus esfuerzos en oponerse tanto al aborto como a la legalización de la eutanasia. Recuerda la prohibición fundamental de matar, la verdadera función de la medicina y el deber de proteger a los inocentes y a los más débiles. El presidente es Guillaume de Thieulloy.

Denuncian la incesante campaña política contra la vida humana que muestra el profundo mal y malestar que habita en Francia, pues a pesar de los intentos por banalizar el aborto, este acto plantea un verdadero dilema moral. Señalan la necesidad de rechazar la fatalidad del aborto y la eutanasia, y reconstruir una sociedad en la que se apoye el embarazo, se atienda los embarazos difíciles y los médicos estén ahí para hacerlo. Una sociedad en la que se acompañe a las personas vulnerables, con dignidad, hasta el final. Y que cuente con una comunidad política que respete las profesiones, en la que el acto médico no se vuelva en contra de la vida de quien no puede defenderla.

La realidad que retratan de Francia es común a otros países europeos: las terribles cifras del aborto (240.000 al año en Francia); vidas humanas suprimidas, entre ellas la casi totalidad de los bebés con síndrome de Down; mujeres que sufren; equipos médicos que se apartan del juramento hipocrático; conciencias atormentadas; familias destrozadas; una sociedad anestesiada.

A lo largo de los años, la Marcha por la Vida en París se ha convertido en la concentración anual ProVida más grande de Europa, que atrae a delegaciones de otros países europeos, en particular de Italia, España, Bélgica, Reino Unido, Polonia, Suiza, Alemania e Irlanda. Miles de personas se concentraron para expresar su rechazo a lo que califican una «licencia para matar», una práctica hasta ahora prohibida por la legislación gala. El perfil de los asistentes fue marcadamente joven, con numerosos estudiantes, niños y familias enteras pese al intenso frío invernal.

Marcha por la Vida en París con más de 10.0000 participantes, 18-01-2026.

Pero el «Proyecto de Ley relativa al derecho a la muerte asistida» siguió su tramitación y tras ser aprobadopor la Asamblea Nacional en primera y segunda lectura (2025-inicio 2026), y pese al rechazo del Senado (enero y mayo de 2026), se aprobó en la Cámara baja en tercera lectura el día 30 de junio de 2026, con 295 votos a favor y 232 en contra. Por otra parte, el Consejo Constitucional rechazó el 19 de junio, una petición firmada de 200 parlamentarios conservadores para la realización de un referéndum.

Debido al desacuerdo entre las dos Cámaras legislativas la Constitución francesa otorga la facultad al Gobierno de conceder la última palabra a la Asamblea Nacional y esto es lo sucedido. La adopción definitiva de la ley será el 15 de julio y pasará a promulgación presidencial.

En el Senado, sí se adoptó de forma definitiva, por 325 votos contra 18, la normativa de cuidados paliativos, que refuerza el acceso territorial a estos servicios y crea las llamadas «casas de acompañamiento y cuidados paliativos», estructuras intermedias entre el hospital y el domicilio.

El rechazo del Senado de Francia a la eutanasia no es un caso aislado. Recientemente varios parlamentos europeos han cerrado la puerta a su legalización: el Parlamento escocés rechazó un texto similar el 17 de marzo, y la Cámara de los Lores del Reino Unido se opuso a un proyecto de ley análogo el 24 de abril. En la propia Francia, la oposición parlamentaria ha crecido: los votos contrarios en la Asamblea Nacional pasaron de 199 en primera lectura (mayo 2025) a 226 en segunda lectura (febrero 2026) y a 232 en la tercera (junio 2026), y muestra lo controvertido de esta normativa.

En suma el debate social sobre el aborto y el derecho y la protección de la vida en su inicio y su final, sigue abierto en Francia, pero los sectores defensores de la vida y firmes opositores al aborto y la eutanasia denuncian las barreras, con una deriva autoritaria del Estado y la promoción cada vez más agresiva de una «cultura de la muerte». La «movilización general» decretada por París marca una nueva etapa, sin duda claramente más represiva, contra la lucha que llevan a cabo los defensores de la vida inocente y de los más vulnerables.