La Unión Europea y su futuro: perspectivas tras las elecciones

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junio 13, 2024

Publicamos por su interés un resumen del artículo del historiador y escritor italiano Roberto de Mattei en Corrispondenza Romana sobre las recientes elecciones al Parlamento Europeo de 9 de junio de 2024 y las perspectivas que ofrecen sus resultados. El autor pone de manifiesto el mal que actualmente sufre Europa – inestabilidad política y confusión intelectual y moral –, las amenazas a la libertad de Occidente y la necesidad del retorno al orden cristiano y moral para garantizar la paz.

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La Unión Europea y su futuro

« Dos ‘patos cojos’, (políticos en salida) Macron y Scholz, y un ex patito feo soberanista convertido en cisne, Giorgia Meloni. Esto es lo que queda de Europa después del terremoto electoral ». Estas palabras del columnista Antonio Polito, en el «Corriere della Sera» del 11 de junio, expresan la esencia del resultado electoral de las elecciones europeas. El motor franco-alemán de la Unión Europea está «averiado», y Giorgia Meloni se erige como el único Primer Ministro europeo que ha aumentado y estabilizado su consenso popular después de dos años de gobierno. 

Aparece con claridad el verdadero mal que sufre Europa: inestabilidad política y confusión intelectual y moral

Hay que añadir que la gran derrotada de estas elecciones es la izquierda histórica. El partido que ha obtenido el mayor número de votos a escala europea ha sido el Partido Popular, de línea moderada, mientras que socialistas y verdes han perdiendo en todas partes. El SPD alemán, el partido socialista más antiguo de Europa, fundado en 1863, ha sido superado por Alternative für Deutschland (Alternativa para Alemania), el partido soberanista fundado en 2013. Desde Francia a Austria, desde Alemania a España, los partidos soberanistas o, más generalmente, los de centroderecha, en sus diversas formas, han avanzado en todos los países.

El mito de una Europa inmigracionista, globalista e inclusiva ha recibido un duro golpe, confirmando la existencia de un imparable proceso de desglobalización que, después del atentado a las Torres Gemelas, tuvo su expresión en la crisis financiera de 2008, en la guerra comercial entre Estados Unidos y China desarrollada bajo la presidencia de Trump y en la pandemia del coronavirus. El fantasma del «golpe de Estado global», querido por cierta teoría neoconspirativa, se aleja, mientras se perfila con claridad el verdadero mal que sufre Europa: la inestabilidad política y la confusión intelectual y moral.

En efecto, ¿quién gobernará el Parlamento Europeo que se inaugurará el 16 de julio en Estrasburgo con la proclamación de los diputados que constituirán los nuevos grupos políticos? Desde un punto de vista aritmético, hay todavía mayoría entre el Partido Popular, el Partido Socialista y el grupo liberal Renew, pero ahora los números son exiguos para garantizar la estabilidad de esta alineación. Los socialistas y liberales, tras perder las elecciones, ya no estarán en condiciones de influir en las votaciones del Partido Popular Europeo (PPE), que no podrá evitar girar hacia la derecha, considerando, por ejemplo, la posibilidad de contar con el apoyo de Giorgia Meloni y del primer ministro de la República Checa, Petr Fiala. Los partidos soberanistas, sin embargo, están divididos entre el grupo de los Conservadores y Reformistas (ECR), del que forma parte Giorgia Meloni, y el de Identidad y Democracia (ID), al que pertenece Marine Le Pen. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, tendrá que elegir a qué grupo unirse. Pero incluso todos juntos, sus votos sumados a los del PPE no alcanzan la mayoría requerida.

En este sentido, el nuevo Parlamento Europeo es más frágil que el anterior y no será fácil encontrar una voz común, especialmente en el sector que hoy es más importante, el de la política exterior.

Ideas compartidas de la derecha: frenar la inmigración salvaje, oponerse a la ideología ambientalista y reducir el poder coercitivo de Europa

Los partidos de derecha, que salieron victoriosos de la competición, comparten la idea de frenar la inmigración salvaje, de oponerse a la ideología ambientalista y reducir el poder coercitivo de Europa, sobre todo en el ámbito económico, pero están divididos ante el problema de fondo que hoy afronta Europa: la existencia de dos guerras, en Ucrania y en Oriente Medio, que amenazan la libertad de Occidente. En este punto existe ahora una línea divisoria que cruza a la izquierda y a la derecha y que está alimentada por la «guerra híbrida» rusa y china.

Amenazas a la libertad de Occidente

En los años Ochenta del siglo pasado, la propaganda soviética inventó el lema “Mejor rojo que muerto” para presionar a la izquierda europea y a los movimientos pacifistas para oponerse a la instalación de los misiles estadounidenses Pershing 2, que habrían tenido que enfrentarse a los misiles SS20 desplegados por los rusos para atacar Europa Occidental. El chantaje psicológico consistía en hacer circular en la opinión pública la falsa alternativa entre la paz soviética y la guerra nuclear.

Hoy la Unión Soviética está derrumbada, pero Vladimir Putin, que es su heredero, tiene objetivos que en su momento habrían parecido irrealizables: el desmantelamiento de la OTAN, el aislamiento de Europa de los Estados Unidos, la neutralización de los países que formaban parte del ‘ex Telón de Acero’; en una palabra, el sometimiento de Europa al proyecto hegemónico ruso. Para lograr este objetivo el arma es, como ayer, sobre todo psicológica. Bajo el nuevo lema «Paz, no catástrofe nuclear», coincidieron en un programa de televisión el 10 de junio, el general Roberto Vannacci, elegido como independiente en las filas de la Liga con más de 500.000 votos, y el profesor y comentarista Angelo D’Orsi, nostálgico declarado del comunismo. Según esto, cualquiera que quiera resistirse a los objetivos expansionistas de Putin o del mundo islámico es acusado de ser un «enemigo de la paz» que quiere llevar a Europa al apocalipsis nuclear.

La transgresión del orden natural y cristiano tiene consecuencias, su violación conduce a las guerras y a la agitación social, sólo el retorno a este orden garantiza la paz

El problema de fondo, sin embargo, sigue siendo comprender cuál es la paz que queremos alcanzar y cuál es la causa verdadera y profunda de los peligros que nos amenazan. El líder de la Liga, Matteo Salvini, ha calificado de «criminal» al presidente francés, Emmanuel Macron, por sus declaraciones a favor del envío de soldados franceses o de la OTAN a Ucrania. La calificación dada al Primer Ministro francés no es impropia, pero por motivos muy distintos a los esgrimidos por Salvini. Macron puede ser considerado técnicamente, un criminal, porque es el presidente de un país que ha inserto el crimen del aborto en su propia Constitución, presentándolo incluso como «mensaje universal».

La transgresión pública y ostentosa del orden natural y cristiano no puede quedar sin consecuencias. Solamente el respeto de este orden moral garantiza la paz, mientras que su violación conduce inevitablemente a guerras y agitaciones sociales de todo tipo. 

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Publicado originariamente en https://www.corrispondenzaromana.it/lunione-europea-e-il-suo-futuro/